diumenge, 6 de juny de 2010

EL cuento de los peluches caldos, Claude Steiner

Erase una vez una pareja feliz llamados Tim y Maggie que tenian dos hijos, cuyos nombres eran John y Lucy. Para comprender lo felices que eran, es necesario conocer en la situacion en que vivian.

En aquellos dias, al nacer, todo el mundo recibia una pequena y suave Bolsa de Peluches Caldos. Cualquiera podia sacar de su bolsa un Peluche Caldo y darselo a otra persona. Habia una gran demanda de Peluches Caldos, porque todos los que recibian el regalo, sentian un calorcillo por todo el cuerpo. Los que no conseguian obtener suficientes Peluches Caldos corrian el peligro de coger una enfermedad que causaba que se les encogiera la espalda e incluso con peligro de muerte.

En aquellos dias era facil conseguir Peluches Caldos. Si alguien deseaba tener uno, solo tenia que decirte: “Quisiera tener un Peluche,” y enseguida sacabas de tu bolsa un Peluche tan peque¤o como la mano de una ninita. Tan pronto el Peluche veia la luz del dia sonreia y se transformaba en un gran y afelpado Peluche Caldo. Al colocarlo en la espalda, en la cabeza o en el regazo de la persona, se acurrucaba y se derretia encima de la piel, produciendo una sensaci¢n de bienestar en todo el cuerpo. Unos a otros se pedian los Peluches y, como eran gratuitos, no habia ninguna dificultad en conseguir los suficientes. Al haber muchos, todos eran felices porque la mayor parte del tiempo sentian calor y suavidad.

Un dia, una bruja mala se enoj¢ mucho al ver que todo el mundo era feliz y nadie le compraba sus pocimas y unguentos. La bruja, que era muy astuta, imagino un plan perverso. Una hermosa manana, mientras Maggie estaba jugando con su hija, la bruja se desliz¢ junto a Tim y le susuro al oido:

“Tim, mira la cantidad de Peluches que Maggie le esta dando a Lucy. De continuar asi, no le va a quedar ninguno para ti!”

Tim quedo sorprendido. Se volvi¢ hacia la bruja y le dijo:

“Quieres decir que no encontraremos siempre un Peluche en nuestra bolsa cada vez que lo abramos?”

Y la bruja contesto:

“Asi es, tan pronto se acaben, ya no tendras mas.”

Dicho esto, se marcho volando montada en su escoba, riendo a carcajadas.

Tim tomo muy en serio lo que la bruja le habia dicho y empez¢ a fijarse cada vez que Maggie regalaba un Peluche a alguien. En realidad, estaba muy preocupado, porque le gustaban mucho los Peluches de Maggie y no queria quedarse sin ellos. Pensaba que no era justo que Maggie diera todos sus Peluches a los ninos o a otras personas. Asi es que empez¢ a quejarse cada vez que veia a Maggie dandolos a otros y, como Maggie le queria mucho, dejo de dar los Peluches a otros y los reserv¢ para el.

Los ninos vieron lo que estaba pasando y no tardaron en pensar que no estaba bien regalar Peluches Caldos cada vez que se los pedian o les venia en gana darlos. Ellos tambien se volvieron conservadores de Peluches. Observaron a sus padres de cerca y, tan pronto vieron que uno de ellos daba demasiados Peluches a otros, empezaron a protestar. A pesar de que en cuando los buscaban siempre los encontraban en la bolsa, poco a poco se fueron convirtiendo en unos tacanos. La gente pronto se dio cuenta de la escasez de Peluches y empezo a sentir la falta de calor. Algunas personas empezaron a sufrir de encogimiento de sus espalds e incluso murieron a causa de la escasez. Cada vez acudia mas gente a comprar, a pesar de su ineficacia, las pocimas y los unguentos de la bruja.

El hecho es que la situaci¢n iba empeorando. La bruja mala que observaba todo lo que estaba pasando, en realidad no queria que la gente muriera (puesto que los muertos no compran pocimas ni unguentos), por lo tanto, imagino otro plan. A todos les dio una bolsa semejante a la Bolsa de Peluche, salvo que esta era fria en vez de calida. Dentro de la bolsa de la bruja habian Espinazas Frias. Con estas Espinazas Frias la gente no se sentia arropada y suave, sino fria y pinchosa. Por otro lado estas Espinazas Frias mejoraban la enfermedad de la espalda. Por lo tanto, a partir de aquel momento, cuando alguien decia: “Quiero un Peluche Caldo,” la gente, preocupada por la escasez, contestaba: “No puedo dartelo, pero quieres una Espinaza Fria?”

Algunas personas se reunian con la esperanza de conseguir un Peluche, pero al final acababan intercambiando Espinazas. Como consecuencia de ello, aunque no murieran muchas personas a causa de la escasez, se sentian infelices, frias y llenas de pinchos.

Desde que la bruja llego, la situacion se fue complicando, ya que la escasez de Peluches iba en aumento y, aunque habian sido tan gratuitos como el aire, pronto se convirtieron en algo extraordinariamente valioso. Ello fue la causa de que la gente hiciera cualquier cosa para conseguirlos. Antes de que la bruja llegara, la gente solia reunirse en grupos de tres, cuatro o cinco, sin importarle quien daba a quien los Peluches Caldos. Despues de su llegada, las personas formaron parejas y reservaron los Peluches exclusivamente para uno y otro. Las que, olvidandose de si mismas, daban un Peluche a alguien, no tardaron en sentirse culpables porque sabian que su pareja tomaria a mal la falta de un Peluche. Y las que no podian encontrar a un compa¤ero generoso, tenian que trabajar mucho para ganar el dinero que les permitir¡a comprarlos.

Hubo gente que al hacerse popular conseguian grandes cantidades de Peluches Caldos sin tener que devolverlos. Luego los vendia a los que no eran populares para que pudieran sobrevivir.

Sucedio tambien que alguna gente tomaba Espinazas Frias que eran abundantes y gratuitas, los cubrian de pelusa blanca y los hacian pasar por Peluches Caldos. Estas falsificaciones eran, en realidad, Peluches Plasticos que causaron todavia mas problemas. Por ejemplo, dos personas se reunian e intercambiaban cantidads de Peluches de Plastico, y se suponia que tenian que estar contentos; sin embargo no era asi. Como pensaban que habian intercambiado Peluches Caldos, les desconcertaba sentirse frios y pinchosos, ya que no se habian dado cuenta que lo que habian intercambiado eran, en realidad, Peluches de Plastico.

Por consiguiente, la situaci¢n era catastrofica y todo empezo con la llegada de la bruja, quien hizo creer a todos que el dia menos pensado abririan su Bolsa de Peluches y no encontrarian nada.

Pasado un tiempo, lleg¢ a este infeliz lugar una joven mujer de anchas caderas, nacida bajo el signo de Acuario. Al parecer, no sabia nada acerca de la bruja y no le preocupaba quedarse sin Peluches. Los daba gratuitamente, incluso cuando no se los pedian. La llamaban la Mujer de las Caderas y la censuraban por meter en la cabeza de los ninos la idea de que si se quedaban sin Peluches no debian preocuparse. Los ninos estaban encantados y a gusto con ella, y empezaron a dar Peluches cuando les venia en gana.

Los adultos, muy precupados, decidieron promulgar una ley para proteger a los ninos del despilfarro de Peluches Calidos. Esta ley consideraba que dar Peluches de manera imprudente, sin tener licencia para ello, era un delito penal. No obstante, a muchos ninos no parecio importarles y, a pesar de la ley, continuaron dandose Peluches cuando les apetecia hacerlo o cuando se los pedian. Como eran muchos, muchos ninos, tantos como los adultos, daba la impresi¢n de que se saldrian con la suya.

A partir de ahora no se sabe lo que va a pasar. ¨Podran los adultos poner coto a la imprudencia de los ninos por la fuerza de la ley? Se uniran los adultos a la Mujer de las Caderas y a los ninos para correr el riesgo de que hayan siempre tantos Peluches como sean necesarios? Recordaran aquellos dias, a los que los ninos quieren volver, en que los Peluches Caldos eran abundantes porque todo el mundo los daba gratuitamente?

La lucha se desplego sobre todo el pais y probablemente ocurre justo donde tu vives. Si tu quieres, y espero que asi sea, tu puedes unirte dando y pidiendo Peluches libremenre y siendo lo mas carinoso y sano posible.

Claude Steiner 1969.

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